Do it to my, by Usher
Han quedado en un restaurante en el centro de la ciudad. Llevaban tiempo intercambiando correos electrónicos, mensajes insinuantes y, en algún caso, subidos de tono. Y entonces él propuso un encuentro.
Una cita a ciegas, la primera en mucho tiempo; ella no es de hacer esas cosas, pero no sabe bien por qué, esta vez ha accedido. Se ha puesto un vestido sencillo, negro, ajustado, unas gotas de perfume y unos zapatos de salón negros. Un look sobrio pero elegante.
Cuando llega al restaurante, unos minutos más tarde de la hora convenida, le encuentra sentado a la mesa. Él se levanta para darle dos besos. Tiene una sonrisa embelesadora, perfecta; unos ojos vivaces. Y debajo de la camisa negra y los vaqueros se adivina un cuerpo atlético. Está gratamente sorprendida.